Andrés Budinich, Montaña y Roca

Un viaje de su padre a Nepal el año 2001, al campo base del Monte Everest, en paralelo con la expedición de las primeras mujeres de Sudamérica en hacer cumbre por su cara Sur, fue lo que despertó su interés por el montañismo.

Un par de años después de iniciada su práctica, una lesión en la rodilla que lo obligaría a dejar por un tiempo la montaña (pero con la firme intención de seguir ligado a esta), hizo que diera sus primeros pasos en la escalada en roca.

Algo que siempre ha llamado su atención y ha sido su motor en el desarrollo de esta actividad deportiva, es el desafío de la superación de uno mismo frente a los paisajes verticales que pone la naturaleza frente a nosotros, y la incertidumbre que debe vencerse cuando se inicia el ascenso de cada cumbre.

Su último proyecto fue visitar, el año 2015, el campo base del Monte Everest, lugar donde tristemente le tocaría vivir el terremoto que asoló a Nepal.

Así, a lo largo ya de 15 años desde sus primeras incursiones en la montaña y roca, sigue practicando estos deportes con frecuencia.