La SRL: Cuando el Animus Societatis desaparece

En ocasiones, lo que llevó a un grupo de personas a constituir una sociedad puede cambiar y el espíritu societario de los socios desaparecer: el negocio no llega a puerto, las visiones sobre el mismo dejan de ser consistentes, la confianza se quiebra son, entre otros motivos, los pueden hacer insostenible que la sociedad de personas subsista. En ese escenario, surge la pregunta: ¿Como salir de una sociedad de responsabilidad limitada (“SRL”)?

En términos generales, las causales de terminación de la SRL serán:

  • Voluntad de las partes.
  • Cumplimiento del plazo o condición.
  • Fin del negocio.
  • Insolvencia.
  • Pérdida de los bienes sociales.
  • Muerte de un socio.
  • Disolución de una Sociedad socia de la SRL.

La forma de terminar legalmente con una SRL puede presentarse en tres escenarios:

DISOLUCIÓN DE COMÚN ACUERDO

Como dice el adagio jurídico “las cosas se deshacen del mismo modo en que se hacen”. De esta manera, la disolución de común acuerdo deberá constar por escritura pública  en la que consta la voluntad de las partes y los términos y condiciones de la disolución. La escritura de ver ser firmada por los socios, y prepararse el extracto de la disolución el cual deberá inscribirse en el Registro de Comercio del Conservador de Bienes Raíces y ser publicado en el Diario Oficial.

Desde el punto de vista tributario, deben cumplirse dos pasos:

  • Terminar las operaciones de la empresa. Básicamente, dejar de trabajar.
  • Poner término al giro dando aviso al SII. Por lo general se deberá presentar un balance. Esta, y otra documentación necesaria según cada tipo de giro, deberá ser aprobada por funcionario del SII. El plazo para formalizar esto es de 2 meses siguientes al término del giro de actividades.

DISOLUCIÓN “AUTOMÁTICA”

En casos objetivos, como si se cumplió el plazo fijo, la condición o terminó el objetivo especifico para el cual se constituyó la sociedad, cumplido esto, bastará formalizar el término ante el Servicio de Impuestos Internos con los mismos 2 pasos descritos en la disolución de mutuo acuerdo.

DISOLUCIÓN JUDICIAL

Este escenario se presenta cuando la disolución no se produce en alguno de los dos casos antes señalados, es decir, no existe acuerdo entre los socios respecto de disolver la sociedad.

Nuestra ley al regular las sociedades describe casos que ponen fin a una sociedad, salvo que los socios hayan decido exceptuarlas en los propios estatutos: a) el del socio que inició otra sociedad con el mismo giro, b) insolvencia de uno de los socios, c) la muerte de uno de los socios. Si se renunció entonces a utilizarlas en los estatutos de la sociedad, no se pueden invocar como causales de disolución.

Sin embargo, existen otras casuales que no permiten su  exclusión en los estatutos. Estas son: a) la del Gerente o Representante Legal que administra mal la sociedad y b) la renuncia de un socio por motivo grave.

En cualquier caso, siempre debemos  tener presente un principio fundamental de las SRL, en tanto que sociedad de personas: lo que determina el animus societatis, es la identidad de las personas, la confianza, la visión común;  no otro motivo, como por ejemplo, en la Sociedad por Acciones, donde no es relevante la persona, la participación de las acciones representativas del capital social puesto al servicios del negocio de la sociedad.

En el caso del representante legal que administra mal, no será lo mismo si se le designó en la constitución de la sociedad o después. Si se designó en los estatutos, y sobretodo, si es uno de los mismos socios, removido este judicialmente (es la única forma válida de demostrar que “mal administró”) la sociedad se disolverá. Generalmente esto se iniciará con un juicio de rendición de cuentas.

El segundo caso, es el de la renuncia de uno de los socios por motivo grave. La lógica es la misma, es decir, la SRL es una sociedad de personas, por ende, su énfasis está en la persona del socio. Si el motivo es calificado de grave en juicio, se aceptará la renuncia y podría llevar aparejada la disolución de la sociedad. En este caso se deberá demandar la disolución con motivo de la renuncia del socio demandante por un motivo grave. Lo que el juez analizará es si, justamente, ese motivo es o no grave. De serlo, la sociedad se disuelve.La jurisprudencia ha tendido a considerar como una causal grave y suficiente par renunciar aquellas que implican el quiebre de la visión común de los socios.